

Nexux FZR y Gialiggio Comfort, los protagonistas de hoy.
- El plato tradicional ha muerto
Hace no mucho tiempo nadie se escandalizaba al ir a un restaurante y ver nuestra comida servida siempre en platos de porcelana o similar. Primero fue la madera, luego el plástico, la resina, el tungsteno, e incluso acabados mecanizados ‘superfinish’ con tratamiento antifricción los que fueron dando paso a la tecnología en el mundo del plato.
Aún así, la ingeniería de materiales seguía sin ofrecer respuesta alguna a preguntas de gran calado:
- ¿Quién no ha experimentado una y otra vez el molesto ‘toque’ de los cubiertos con un fondo frío y duro?
- ¿Cuántas veces nos hemos apercibido de la carencia de lógica al enfrentar un cuchillo a una superficie radicalmente perpendicular, con el consiguiente desafilado?
- ¿Cómo nos sentimos cuando no podemos trinchar algo a la primera y, tras hacer un esfuerzo considerable nos encontramos con un golpe seco contra el plato?
- Rotura de platos (porcelana).
- Elevado peso (parcialmente paliado, eso sí, en los platos ‘composite’ de última generación).
Ahora, en pleno siglo XXI, ante nuestros ojos dos alternativas rompedoras: neopreno y gomaespuma.
- Nexus FZR: rompiendo moldes
En Nexus saben algo de platos; sus ‘Serie Oro’ y ‘Electra Glide’ han supuesto un impulso revitalizante al sector del plato eléctrico y recargable, respectivamente. En el último Salón del Plato de Detroit hubo ya muchos rumores sobre el lanzamiento de platos de neopreno por parte del gigante australiano.
El FZR presenta algunas propiedades inauditas en platos de cocina. Lo primero: un diseño sencillo y limpio, rompedor al máximo. Segundo, un peso extremadamente liviano: apenas 70 gramos para un plato XXL, todo un logro. Sobre la mesa muchas ventajas y ningún inconveniente; ¿realidad o ficción? Toca probarlo.
Nada más apoyar el FZR en la mesa de mármol nos damos cuenta de que no sentimos el típico ‘tack’ al apoyar un material rígido contra otro. Un deleite. Nos sirven un bistec de vaca gallega. Procedemos al cortado y trinchado y nos embriagamos al notar que ni el tenedor ni el cuchillo ‘hacen fondo’; al contrario, el plato parece ser un mullido colchón donde, eso sí, no tenemos noción de la profundidad de la carne ni de su textura final. Impactante, sí, pero ciertamente confuso, muy al estilo del ‘Senator’ modelo descatalogado por su carácter arisco e indómito.
Segundo plato: sopa de bolitas. El desastre. Lo que parecían virtudes se tornan carencias y, de manera brusca, se pone de relieve la falta de desarrollo en el ‘FZR’, un plato plano sin ningún tipo de concavidad, por lo que la sopa cae inexorablemente sobre nuestros pantalones, empapando todo a su paso. Acabamos chupando el plato que, ciertamente mantiene algo del preciado caldo en las grietas descubiertas tras cortar el filete – otro de sus fallos – y nos apercibimos de los defectos de un plato que estaba llamado a ser el estandarte de la firma. Por otro lado hemos de confesar que nuestra unidad se trataba de un ejemplar pre-serie, en el que estos defectos de juventud pueden ser pulidos antes de su producción en gran serie.
- Gialiggio Comfort: clasicismo y vanguardia
Pasar de un plato tan ligero como el Nexus a algo tan extremadamente liviano como un Comfort (apenas 26 gramos) produce en nosotros un estupor inaudito. Parece mentira que podamos llamar plato a esta lámina de gomaespuma (de alta densidad, eso sí), con capacidad para un plato combinado de magnitud considerable.
Si el FZR se apoyaba silenciosamente en la mesa, el Gialiggio ‘sobrevuela’ nuestro entorno con la sutileza de un pétalo de rosa en la brisa primaveral. Un camarero abre una ventana y, efectivamente, tanta ligereza se paga: nuestros ‘Comfort’ salen volando, por lo que hay que cambiarlos – al tocar el suelo y tener una superficie tan porosa succionan todo tipo de polvo y partículas’. Vaya.
De nuevo el bistec; al tacto parece que lo estemos comiendo ‘al aire’, sólo nuestro filete y nosotros. Jamás hemos sentido nada igual. ¿Sublime? Arrebatador, sin duda.
Entre empellón y empellón notamos algo extraño en el paladar: efectivamente, el Gialiggio se está desmenuzando y hay restos de plato que se enganchan sin remisión a la carne, complicando su ingesta, manchando la mesa y acabando con nuestra paciencia; además, el ‘Comfort’ se ha empapado de grasa y no se puede ni siquiera tocar. No recordamos debacle similar desde que Lleyton presentara su ‘Serie Murdoch’ y varios platos explotaran en la cata inicial.
La puesta en marcha de la sopa roza se presentaba como algo sórdido y oscuro. Nada más lejos; es en el líquido donde el Gialiggio luce sus mejores galas. Se sirve la sopa y el ‘Comfort’, aún siendo completamente liso, la absorbe. Para tomarla, por tanto, hemos de presionar el plato con una cuchara e ir chupando el caldo. ¿La parte negativa? Necesitamos otro plato debajo para que no gotee la mesa y nos acabe manchando; hablamos por tanto de una idea innovadora: el sobreplato.
- Las dos caras de la moneda
Si lo tuyo son las carnes, el pescado, y, probablemente las ensaladas, y puedes permitírtelo (76 euros la unidad), el ‘FZR’ no te defraudará. Si, por el contrario, eres más ‘de sopas’, cremas y salsas, no lo dudes, la última joya de Gialiggio hará tus delicias.
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Nos gustó…
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No nos gustó…
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Nexux FZR
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Implacable con la carnePlanta, presentación
Peso contenido |
Se le hacen cortes sin quererSe quedan trozos de comida entre los cortes
Complicado de despegar de la mesa |
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Gialiggio Comfort
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Ultra ligeroFiltra sopas |
Se desmenuza al mínimo contactoSe pegan trozos del plato a la carne
Necesitas otro plato para tomar sopas |